Coca Cola dreams o el gran éxito del letargo

Coca Cola dreams or the great success of lethargy
December 24, 2017

Coca Cola dreams o el gran éxito del letargo

Por: Katherine Pérez (Tomado de la revista Havana 2Go, Noviembre 2017)

 

La contemporaneidad y sus múltiples realidades configuran un escenario heterogéneo donde la percepción de lo “real” trasmuta constantemente al calor de disímiles estímulos, algunos de los cuales, incluso, resultan contradictorios. Fronteras que se redefinen cada día como consecuencia de la globalización y la transculturación son defendidas, en su aspecto físico, a sangre y fuego. Los intereses económicos, la neurosis social fomentada por el estamento político y los medios de comunicación, el verbo como forma de hilvanar ciertos discursos anulados por un accionar totalmente opuesto, valores devorados a un ritmo frenético en contraposición al estatismo que pervive en algunas partes del mundo, divisiones, tensiones, conflictos, dibujan un panorama a través del cual el tránsito resulta agotador. Comprender el mundo se ha convertido en una tarea a postergar. Mejor posponerla que morir en el intento. En medio del caos, sin embargo, ciertos  símbolos funcionan como anclas o asideros para hacer de una tarea imposible algo un tanto más liviano. Sentados a la mesa con una Coca Cola bien fría delante, el mundo se convierte en un espacio más comprensible. Coca Cola es real, no cambia, está a la mano y todo el mundo la conoce. Coca Cola es estable, eficaz, apacigua la sed del cuerpo sin afectar el alma. Coca Cola, junto a las cucarachas, sobrevivirá a la catástrofe nuclear.
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En todo esto y más pienso mientras observo, cómodamente sentada en el lobby del Hotel Habana Libre, las obras del joven artista Agustín Hernández Carlos. Desde la barra del bar, la imagen tranquilizadora del refresco más conocido del mundo destella su natural optimismo. Los lienzos colgados en las paredes, por el contrario, desmienten esa sensación apacible que el icono perpetua. Y es que la obra de Agustín utiliza la imagen de Coca Cola esparcida a los cuatro vientos gracias a una de las campañas de marketing más exitosas de la historia de la publicidad-, como
excusa para transgredir, confrontar, subvertir códigos, reflexionar sobre lo humano y lo divino. En estas obras, pertenecientes a la serie Soft Drink. Bat Drink, Coca Cola se erige como la argamasa que vincula a personajes tan dispares como Mao Tse Tun, Michael Jackson, Picasso, Albert Einsten o Donald Trump. Con el largo brazo que la caracteriza, que no parece tener límites espaciales o temporales en opinión del artista, causa furor lo mismo entre poblaciones tribales de África que entre los revolucionarios franceses del siglo XVIII. Un Marat agonizante desfallece  apenado sin conseguir sorber un poco de la refrescante botella que algún ser maligno, perteneciente con toda seguridad a la rancia aristocracia, pusiese justo delante. Las imágenes que permanecerán expuestas en el hotel Habana Libre durante el mes de noviembre, destilan sarcasmo, herramienta que el artista utiliza con espontaneidad en cualquiera de los soportes y manifestaciones artísticas que domina. Las obras exhibidas no son más que el inicio de un gran proyecto que se completará, esperamos que en un futuro próximo, con objetos escultóricos e  instalaciones. La invitación para reflexionar junto al artista sobre el poder de las imágenes y los símbolos queda hecha. Nada mejor, sin embargo, que las propias palabras de Agustín para animarlos a esta reflexión:

“Mi trabajo se caracteriza por un alto nivel de sarcasmo, donde lo estético se contrapone a lo ético, mientras mantengo la serenidad aparente de quién navega entre dos aguas, sin miedo a las fuertes corrientes. Sin militancia alguna, solo con el compromiso de ser un humano con criterio autónomo. No huyo de mi contexto; lo aprovecho como sustancia, para mejorar el sabor de lo que cocino en cada obra…”

 

 

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